Dicen que una obsesión empieza cuando termina la cordura. Cuando dependemos un 100% de lo que se convirtió en el centro de nuestras vidas...
Ese momento en el que el amor se confunde con la locura de vivir a merced del otro. De lo que nos hace feliz o nos tranquiliza el alma. Pero es lo mismo que nos enferma, todos los días un poquito mas y mas y mas. Ese sentimiento similar al que producen las drogas. ADICCIÓN de primer grado. Que nos gusta, que nos ata, que nos envuelve en un velo transparente, en el cual dilucidamos una realidad que creemos, es la mismísima vida.
Lamentablemente no lo es, es una red de ilusiones hermosas, pero ilusiones que fabrica nuestra mente para mantenernos conformes, para que sigamos dependiendo de esta emoción, emoción suicida. Desgarradoramente tibia, que sentimos correr por el cuerpo, como nuestra sangre cuando late el corazón, esa sensación de calor, de plenitud tan confortante que embriaga, envenena nuestro sistema. Dejándonos inválidos a cualquiera de sus efectos, dejándonos llevar por lo que nos rodea y todo en torno a nuestra obsesión.
Pero que lindo que vos seas la mía, me lo permito y te lo permito... sos el calor de mi vida y lo seras siempre... jajajá! Quien dijo que no era bueno esto? Yo no.